Nunca tuvimos país
óleo sobre lienzo
tríptico
60 cm x 150cm
Mis derechos humanos son una cojudez
óleo sobre lienzo
100 cm x 150cm
Como esperando lo peor
óleo sobre lienzo
140 cm x 1250cm
El Club Nacional
óleo sobre lienzo
120 cm x 150cm
La república detenida
óleo sobre lienzo
120 cm x 120cm
El sueño eterno
óleo sobre lienzo
200 cm x 150cm
Dicen que somos el futro
óleo sobre lienzo
130 cm x 120cm
Porque no tenemos nada lo haremos todo
óleo sobre lienzo
140 cm x 120cm
Solecito
óleo sobre lienzo
140 cm x 140cm
Primavera postuma
óleo sobre lienzo
120 cm x 150cm
Yawar mayu
óleo sobre lienzo
140cm x 150cm
Rompimiento de gloria
óleo sobre lienzo
120 cm x 0,80cm
Un demonio feliz
óleo sobre lienzo
130 cm x 140cm
Sueño una patria madre
óleo sobre lienzo
140 cm x 150cm
Tantas veces traicionada I
óleo sobre lienzo
tríptico
100 cm x 330cm
Tantas veces traicionada II
óleo sobre lienzo
tríptico
100 cm x 110cm
Cerro de Pasco
óleo sobre lienzo
tríptico
110 cm x 300cm
Ccori
técnica mixta
dimensiones variables
En un banco de Oro I
técnica mixta
dimensiones variables
En un banco de Oro II
técnica mixta
dimensiones variables
En un banco de Oro III
técnica mixta
dimensiones variables
La
República Peruana se caracteriza por las constantes exclusiones y que sólo
algunos de sus ciudadanos gocen del ejercicio excepcional y pleno de sus
derechos. Esta República Criolla se construye con grandes ausentes: las
oprimidas y amplias masas que conforman las naciones originarias. Así, el sueño
modernizador de hombres libres que representó la República en la gesta
liberadora americana, no ha cumplido en nuestro país, su redentora misión.
Con
el paso de los años, estas contradicciones se vuelven más insultantes, y con
ello, la fractura se hace más evidente, la clase hegemónica y sus intereses
sólo cambian de nombre y los explotados siguen siendo los mismos. En su historia oficial hacen pasar como “verdad” determinados conceptos construidos
a partir de determinados iconos. Con ello han creado un imaginario aceptado y
tolerado por todos. Esta república centralista, hegemónicamente injusta sigue
basando sus privilegios en conceptos tan inaceptables y caducos como las razas,
ejerciendo además una cultura exclusiva y excluyente, que variando su grado de
intolerancia y prepotencia, de acuerdo al gobernante de turno, mantiene como
comportamiento habitual la violación constante de los DD.HH de nuestras grandes
mayorías, la irreflexiva subasta del territorio y estúpida depredación del
ambiente. La reciente guerra interna lo puso de manifiesto; en sus causas,
consecuencias y en el debate post CVR, esta república de farsas y mentiras a
demostrado su incapacidad de garantizar la vida digna, la democracia y el pleno
respeto de nuestros DD.HH.
Y
es a partir de estos conceptos y sus símbolos, que la propuesta visual y plástica
del joven artista Mauricio Delgado
Castillo no se agota en señalárnoslo sino que en un fértil alegato simbólico
ha logrado desentrañar el fiero rostro del horror para a través de sus obras
evidenciarnos la superposición de momentos históricos que no se van excluyendo
o cancelando al pasar de una época a otra, como exige el concepto del progreso
sino que medran en beneficio solo de algunos.
El
ciudadano Delgado Castillo a partir
de su agresiva paleta de color, de transparencias y claros oscuros, de imágenes
contrapuestas, logra destruir el falaz argumento republicano de “nuestra” atávica incapacidad para
aprender del error, esa quimera increíble con que la elite ha protegido el secuestro perpetrado por ellos de la
estructura republicana y que impiden cualquier transformación profunda,
haciendo que pervivan todos los infortunios todos, unas sobre todas,
perpetuando así la injusticia y el despropósito, mimetizando, “olvidando” sus
obscenos privilegios y el verdadero porque de las cosas.
Así
en La
Republica Fallida discurren
a lo largo de estos diecisiete óleos y cuatro obras tridimensionales, no
fantasmales entidades y personajes ya muertos, sino es el dialogo encrespado y
altisonante entre el hoy, el ayer, el siempre ante nosotros, ciudadanos de una
patria que aun aspira expiacion, dignidad, memoria, justicia para refundarlas
juntos,
Esta nueva republica
de renacer con todos, a la que nos invita el artista a forjar y soñar, es un abanico maravilloso de heredades y naciones que nos conforman,
cada una en su justa y plena valia, por ello detengamos la trágica paradoja de
esta república que no puede garantizarle a todos los peruanos, la ciudadanía.
No mas penumbras, no mas coyuntura, no mas anécdota, hagamos desde el arte la
política de nuestra felicidad. Vamos a ponernos el alma. ¡Aquí nadie sobra!.
César
Ramos Aldana, curador independiente.
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